jueves, 16 de marzo de 2017

Cinco Hábitos para Purificar tu Organismo




El término “toxina” se utiliza como adjetivo para designar y calificar a todos aquellos elementos o sustancias que resultan nocivos y dañinos para algún tipo de organismo, por lo general se lo utiliza en referencia al ser humano aunque la mayoría de ellos suelen ser tan dañinos para él como para los animales, plantas y cualquier otro ser vivo.


Existen infinitas fuentes de toxinas, entre ellas resaltan las radiaciones naturales o artificiales, los metales pesados, cigarros, drogas, alcohol, y por supuesto la de los alimentos contaminados por pesticidas, herbicidas u otros elementos. Nuestro propio organismo produce toxinas  en las funciones que desarrolla y crea sus propios sistemas de liberación de las mismas.
Tenemos un sistema de limpieza  y drenaje de los desechos constituidos por: los pulmones, los riñones, la piel y el aparato digestivo -incluyendo al hígado- que realiza en este sentido una labor extraordinaria. Este sistema  trabaja constantemente para eliminar los desechos propios de las funciones de nuestro organismo  y los que se producen por agentes externos. Todo forma parte de un proceso complejo y altamente eficiente que nos mantiene saludables.
Al igual como a un vehículo se le hace servicio con  cierta frecuencia, cambiando aceites, filtros, etc,  nuestro organismo requiere que dediquemos tiempo a ayudarle a deshacerse de la mayor cantidad de tóxicos. Es importante en este aspecto destacar que mientras mayor cantidad de sustancias tóxicas deba eliminar nuestro sistema, menor es el tiempo y energía disponible para llevar a cabo el proceso de prevención y autocuración.
Para que nuestro organismo funcione de manera óptima aprovechando nutrientes y eliminando toxinas, debemos fortalecer algunos hábitos, que se resumen en cuatro aspectos básicos: 
1.- Alimentación consciente, prefiriendo siempre los alimentos  naturales y vivos, no procesados y preferiblemente de origen local. Mientras mayor sea la calidad de los alimentos y nutrientes que ofrecemos a nuestro organismo, mayor energía se generará para mantenerlo sano y libre de toxinas.
2.-Agua Pura: Con frecuencia subestimamos la importancia del agua en nuestro día a día, no consumiendo lo suficiente y no cuidando su pureza. El agua viva está llena de minerales necesarios para nuestro óptimo funcionamiento. Por otro lado, somos 70% agua y todos nuestros sistemas la utilizan en  sus procesos. Por ello debemos estar atentos a consumir el agua más pura posible. Es de destacar que no toda el agua de garrafón es lo suficientemente pura y  saludable.
3.-Actividad Física: necesitamos estar activos, nuestra piel, siendo el órgano más grande  que tenemos,  se encarga de eliminar toxinas por cada poro de su superficie. Teniendo una adecuada actividad física, ayudamos a generar ese proceso a través del sudor. Adicionalmente,  estar activos favorece el funcionamiento de los sistemas circulatorio y respiratorio que a su vez contribuyen significativamente a la eliminación de toxinas.
4.- Aire Puro: respirar un aire oxigenado es también otro secreto de la buena salud. Se oxigenan las células generando así el mejor funcionamiento de todos los órganos, implusando los mecanismos antioxidantes, revitalizando, eliminando toxinas. Es, junto con el agua, el principal alimento para un organismo sano.
5.- Amor: Somos un todo conformado por una parte física y otra mental unidas por el campo de  las emociones.  Vivir conectado con el amor a la vida, es la forma de purificarnos y eliminar emociones, pensamientos o conductas negativas  tales como baja autoestima, resentimiento, ira, culpa, celos, envidia, falta de compasión, apego, deseo, orgullo, entre muchas otras y actitudes negativas como la crítica, los chismes, la queja, etc.

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